Carrera profesional

La relación entre auditoría y consultoría se ha visto quebrada en numerosas ocasiones. Sin duda la más significativa fué el caso Enron, lo que motivo la desaparición de la primera firma auditora creada en Chicago a principios de siglo XX, Arthur Andersen. 

Luego hemos visto casos como el de Bankia, en el que su auditor ha podido asesorar y auditar, como el de Lemanh Brothers, etc....

Evidentemente la consultoría y la auditoría no son compatibles y debe estar muy bien definido en la carrera profesional

El auditor debe ser completamente independiente para poder emitir su informa y el tema es que la mayoría de las auditoras grandes facturan tanto o más al cliente o a su grupo en Consultoría como en Auditoría. ¿Puede la auditora permitirse el lujo de perder a este cliente por un informe de auditoría? La respuesta en la mayor parte de los casos es, lamentablemente, no, ya que supone dinero y objetivos para los socios de la auditora.

Es por ello que nuestra firma no realiza trabajo de consultoría. Somos 100% auditores y lo que hacemos es 100% auditoría. Un auditor no puede a su vez diseñar y hacer la contabilidad del cliente. No es ético y la figura del auditor para a un segundo termino, acabando desprestigiada.

Es por ello que lo mejor es especializarse cada uno en lo que sabe hacer, los auditores que auditen y los consultores, por separado y sin vinculación alguna, que hagan consultoría. Es la mejor manera de separar negocio de independencia.

La actual Ley de auditoria considera que se vulnera la independencia de un auditor cuando se factura a un mismo cliente mas de un 15% de la cifra de negocios. Para una Big Four, que cuenta con miles de clientes, es imposible llegar a esa cifra, que sin embargo si que es posible para una firma mediana. Es por ello que este limite o vara de medir no es posible utilizarla igualmente para las Big Four. El límite debe ser cuantitativo sobre la cifra de negocios pero con un mínimo de honorarios de por ejemplo un millón de euros, que ya pasa a ser un cliente muy significativo.

Por otro lado, los honorarios de los auditores los debería pagar una entidad independiente con objeto de que no se utilice el pago como medida de presión sobre la independencia. En fin, hay muchas cosas que mejorar en la Ley de auditoria sobre la independencia de los Grandes auditores.

Nuestra Firma no cuenta con ninguno de estos problemas siendo completamente independiente de trabajos de consultoria y diseño contable.

Share to: